La Guardia Civil anunció este martes el cierre de un club cannábico de Barcelona y la detención de cinco de sus responsables por hacer negocio vendiendo a más de 16.000 personas sus productos, entre ellos golosinas de marihuana.

Estas asociaciones se encuentran en un limbo jurídico en España, donde el tráfico de marihuana es ilegal pero no su consumo.

Este hueco legal ha sido aprovechado por los fumadores de cannabis para constituirse en clubes de cultivo compartido, una actividad aceptada por la justicia española siempre que esté destinada al consumo propio entre sus miembros y nunca al lucro.

No era el caso de este local abierto en 2013 en el centro de Barcelona, señala la Guardia Civil en un comunicado.

Sus responsables hacían promoción del establecimiento entre los turistas, incitaban al consumo de cannabis en su interior y ofertaban también bebidas alcohólicas en el local.

Durante su registro, los agentes requisaron 6 kilos de cogollos de marihuana con un valor de 29.962 euros, 269 gramos de hachís y más de 200 golosinas de marihuana de color rojo o verde, que vendían sin ningún tipo de indicación sobre su contenido.

«La ingestión de estas gominolas conlleva un riesgo añadido dado que los efectos retardados de la sustancia estupefaciente no se advierten hasta la digestión de las golosinas, pudiendo producirse un exceso en su consumo y riesgo de sobredosis e intoxicación», advierte la Guardia Civil.

En total, el local contaba con más de 16.000 socios, muchos de ellos turistas a los que aceptaban instantáneamente como miembros por una tarifa de 20 euros que les permitía comprar sustancias estupefacientes sin limitaciones durante su estancia en Barcelona.

La policía había precintado en varias ocasiones el local pero sus propietarios rompieron el precinto y reanudaron sus actividades en varias ocasiones.

A finales de septiembre, la Guardia Civil clausuró definitivamente el local tras una orden judicial y detuvo a cinco de sus responsables de nacionalidad española, húngara, colombiana, marroquí y marfileña. Además, investigan a dos nigerianos, un sueco y un italiano.

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