Una compañía farmacéutica alemana, llamada Farmako, acaba de registrar una patente a nivel europeo para un proceso en el que usa la bacteria del tequila modificada genéticamente para que, al alimentarse de azúcar, sea capaz de producir una gran variedad de cannabinoides biosintéticos. El proceso podría hacer que los cannabinoides como el tetrahidrocannabinol, más conocido como THC, sea mil veces más barato de conseguir.

 

El mercado de la marihuana está en pleno boom, pero no hay tanta tierra disponible para plantar cannabis, un cultivo que necesita muchos recursos para su crecimiento óptimo. En la búsqueda de una forma más eficiente y respetuosa con el medio ambiente de satisfacer la demanda, microorganismos cruciales para hacer pan, cerveza o incluso tequila, podrían convertirse en fábricas productoras de cannabinoides a demanda.

Hace apenas un par de meses surgía la noticia sobre un equipo de investigadores de la universidad de Berkeley que habían descubierto una manera de fabricar THC y cannabidiol (CBD) a partir de levadura de cerveza especialmente modificada mediante bioingeniería. En la elaboración de cerveza, la levadura funciona esencialmente como una fábrica, convirtiendo el azúcar (la glucosa) en alcohol. Lo que estos investigadores lograron es modificar el ADN de la levadura para que sus enzimas convirtieran una «sopa» de azúcar, vitaminas, nitrógeno y otros ingredientes en THC, CBD y otros productos químicos que se encuentran en la marihuana. De esta manera, en lugar de crecer en granjas, los cannabinoides se podrían producir en cubas metálicas gigantes, como las de las cervecerías.

Ahora es la empresa alemana Farmako la que afirma que su nueva técnica representa la primera producción de cannabinoides a través de la biosíntesis sin el uso de levadura. Farmako sostiene que utilizando bacterias en lugar de la levadura podría hacer que el proceso de extracción de cannabinoides sea mucho más fácil a escala industrial, ya que los cannabinoides y las células de la levadura tienen que separarse después de la síntesis (es decir, se deben destruir las células de levadura para liberar sus cannabinoides). Con el uso de esta bacteria, se «liberan los cannabinoides producidos directamente en el medio circundante», afirma Patrick Schmitt, cofundador de Farmako, en un comunicado de prensa. “Esto permite una producción continua sin interrupción”.

La bacteria y el tequila

La bacteria Zymomonas mobilis es uno de los ingredientes clave para la fabricación de tequila. En el proceso de elaboración de la bebida, esta bacteria convierte la glucosa (o el azúcar) en alcohol, al igual que ocurre con la levadura en la producción de cerveza. Pero la versión modificada genéticamente de esta bacteria que han patentado, bautizada como Zymomonas cannabinoidis, no solo puede producir THC al «comer» azúcar, sino que también puede producir una gama de «más de 180 cannabinoides conocidos», según afirman desde Farmako.

Para crear la Z. cannabinoidis, los científicos utilizaron tijeras moleculares para eliminar los genes responsables de la producción de alcohol. Los segmentos de ADN que se eliminaron se reemplazaron con genes específicos del patógeno de la malaria y la planta de cannabis, para producir cannabinoides individuales; de tal manera que ahora, en lugar de alcohol, la bacteria puede producir CBD, THC y cualquier otro de los cerca de 180 cannabinoides conocidos con solo intercambiar un gen para cada cannabinoide concreto. De esta forma “podemos producir cannabinoides durante 900 horas sin interrupción», afirma el Director Científico de Farmako. «Por ejemplo, se producen 4,5 kilogramos de THC por gramo de masa bacteriana durante este tiempo”. ¡Ahí es nada!

¿El futuro del cannabis es biosintético?

Este sistema significa que la compañía puede producir cualquier cannabinoide, en cualquier momento, por una fracción del coste que significa cultivar, extraer y procesar los cannabinoides directamente de la planta.

Por ejemplo, algunos cannabinoides, como el THCV, que suprime el apetito y podría ayudar a las personas con trastornos de la alimentación, o el CBN, que reduce la inflamación, los produce la planta de cannabis a niveles increíblemente bajos. Se necesitan cientos o miles de plantas para extraer la cantidad suficiente de estos cannabinoides para que se puedan utilizar en fármacos y medicamentos. Si las afirmaciones de Farmako se sostienen, entonces la bacteria Z. cannabinoidis no solo haría que la producción de estos cannabinoides sea mucho más barata, sino que también aceleraría todo el proceso de extracción, lo que también repercutirá en un menor coste final del producto.

Según concluyen desde Farmako “que se pueda producir cualquier cannabinoide de forma sintética y de una manera increíblemente eficiente es el gran avance para el cannabis en la medicina. Nuestra patente revolucionará la industria farmacéutica asociada al cannabis tanto como lo hizo la biosíntesis de la insulina”.

Fuente Lamota.org