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Cannabis para tratar el autismo: aún pocas evidencias científicas, pero mucho interés por parte de las familias

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Aunque son todavía muchos los médicos que no quieren recetar cannabis por la falta de estudios más exhaustivos, son también muchas las familias que lo han probado con éxito en sus hijos. Los aceites ricos en CBD parecen ser una herramienta eficaz para mejorar las habilidades sociales de las personas que sufren autismo. Hasta el momento, lo que se sabe es que el cannabis puede influir en el sistema endocannabinoide e incrementar la producción de oxitocina y anandamida. Esto contribuye a que las personas con este trastorno no se aíslen tanto y se sientan mejor al relacionarse con los demás.

 

Hablar del cannabis terapéutico es hablar de las numerosas propiedades que tiene para tratar el insomnio, el estrés o la ansiedad, pero también para frenar los avances de enfermedades más complejas como la esclerosis múltiple. Sin embargo, se habla menos del efecto que la marihuana tiene sobre el autismo. Y son muchos los interesados en ello.

Cannabis Science, una compañía de desarrollo de cannabis con fines medicinales y base en Colorado (Estados Unidos), incorporó hace unos meses a su consejo científico a Mieko Hester-Perez. Hester-Perez se dio a conocer entre la opinión pública después del éxito que su hijo Joey, autista, experimentó con una variedad cultivada por ella misma. Desde que comenzó a tratar los síntomas de su hijo con marihuana, la madre comprobó una evolución positiva. No es que lo curara por completo, pero de alguna manera mejoró su vida. 

Hester-Perez comenzó a usar el cannabis cuando a su hijo le diagnosticaron una distrofia muscular. Para entonces, ya estaba tomando 13 medicamentos distintos, a los que se iba a sumar un cóctel de varios fármacos con una cierta toxicidad documentada. Buscando algo menos invasivo, comenzó a experimentar con infusiones; enseguida, su hijo comenzó a realizar contacto visual con ella, a tener más apetito y a ganar unos kilos. Tras varios años con este tratamiento, Joey se mostraba más feliz y sociable.

La posterior aparición de Hester-Perez en medios de comunicación dio a conocer su causa. Además, creó una fundación para ayudar a niños con problemas médicos. Así, se ha convertido en una fuente esencial de muchas familias que buscan consejo para tratar la enfermedad de los pequeños con autismo. A través de ella se pueden conocer las regulaciones o legislaciones y también los productos más adecuados para cada caso. Su trabajo ha llegado hasta tal punto que en 2016 lanzó una ‘app’ llamada The Joey Network (iOS y Android), una herramienta para pacientes con autismo que incluye las últimas novedades del mundo cannábico y vídeos para su interés.

¿Recetar cannabis a niños autistas?

En Estados Unidos, muchos médicos todavía no saben qué hacer a la hora de recetar cannabis a niños autistas, ya que se encuentran en una especie de círculo vicioso: no lo prescriben porque no hay estudios sobre sus efectos en ellos, pero los estudios no se pueden hacer porque hay temores a probar la marihuana en niños. Aun así, las experiencias de pequeños que han probado productos cannábicos de la mano de sus padres han demostrado que están más felices y sanos.

El doctor Daniele Piomelli, que es uno de los mayores especialistas mundiales en neurociencia y en investigación de endocannabinoides, cree que hay que estar pendientes a lo que dicen estos padres. Él no recetaría cannabis en este momento, pero es consciente de que hay mucho interés por ello y de que hay que escuchar todas las ‘anécdotas’ que surgen alrededor de estos tratamientos.

Quizá el caso más sonado es el de Charlotte Figi, una niña estadounidense que fue conocida en el mundillo cannábico después de que su autismo severo, provocado por el síndrome de Dravet, mejorara con marihuana terapéutica. Sufría unos 3000 ataques epilépticos a la semana, hasta que sus padres le administraron dos dosis diarias de aceite con muy alta concentración de CBD; la cifra de convulsiones bajó en un 99 % y su relación con los demás mejoró notablemente.

Los hermanos Stanley habían creado la cepa que ayudó a Charlotte en su tratamiento y la llamaron Charlotte’s Web en su honor. Ahora se vende a precio de coste en Colorado, donde la marihuana terapéutica es legal.

Una experiencia parecida tuvo lugar en Puerto Rico. En 2015 se conoció la historia de Kalel Santiago, un niño entonces de 9 años que padecía autismo y que pronunció sus primeras palabras después de tomar aceite de cannabis. Dos veces al día, tomaba un espray con aceite de cáñamo rico en CBD. Dos días después, un maestro avisó a los padres de que el pequeño había hablado en la escuela. 

Buscando los beneficios

Mientras tanto, muchos intentan seguir ahondando en las propiedades beneficiosas de la marihuana. Una campaña de ‘crowdfunding’ busca financiación para descubrir cómo el conjunto de la planta puede servir para un paciente y no solo sus cannabinoides o moléculas por separado. El objetivo es recopilar los datos suficientes, a partir de la experiencia de familias, para intentar establecer una opción de tratamiento. En el proyecto participan Hester-Perez y Abigail Dar, una madre israelí que desde su país también se encarga de recopilar datos que puedan servir al estudio clínico. 

Hasta el momento en Israel, el Ministerio de Sanidad otorga muy pocos permisos para investigar los efectos de la marihuana en pacientes con autismo. En agosto de 2016 se anunció un estudio con 120 niños y adultos autistas que serían tratados con aceite de marihuana muy rico en CBD. Los padres de los pequeños están muy esperanzados con los resultados clínicos. 

Por otra parte, el Departamento de Salud de Minnesota, en Estados Unidos, rechazó recientemente incluir el autismo en la lista de trastornos que podían acceder al cannabis terapéutico. El departamento había recibido peticiones para que se incluyeran también enfermedades como la depresión o la esquizofrenia. Sin embargo, argumentaron que no había evidencias suficientes para aceptar su uso y tan solo lo aprobaron entre aquellos pacientes con síndrome de estrés postraumático.

El sistema endocannabinoide, clave en el tratamiento del autismo

Pocos son los estudios que se han realizado sobre la relación entre la marihuana y el autismo. Aunque ya hay investigaciones que han resaltado la importancia del sistema endocannabinoide para el tratamiento de este trastorno. De acuerdo a científicos de Génova, California y el País Vasco, cuando dicho sistema está débil se genera autismo. Sin embargo, si se activa el receptor CB1 se crea más oxitocina, encargada de recompensar a la persona por interactuar con otras. Además, la oxitocina se mezclaría con la anandamida, la molécula de la felicidad que activa receptores cannabinoides en el cerebro. De este modo, la estimulación del sistema endocannabinoide ayuda a que las personas autistas no se aíslen tanto y se sientan mejor al relacionarse con los demás.

Por ello, el cannabis podría ser una gran herramienta para tratar los síntomas del autismo y solo falta que haya estudios más concluyentes sobre su acción. Las experiencias familiares están demostrando que hay un hilo del que tirar. Solo falta que la ciencia siga avanzando en aquello que unos padres valientes decidieron investigar por su cuenta.

Fuente Dinafem.org