En el sur de Italia los agricultores se dieron a la tarea de sembrar cannabis, con el fin de reducir la cantidad de contaminantes agrotóxicos del suelo y otros contaminantes generados por los residuos de la fábrica de acero más grande de Europa.

En el proyecto se está cultivando Cannabis Sativa con niveles de THC muy bajos, que absorbe las toxinas y es legal por su baja psicoactividad.

La asociación CanaPuglia que está difundiendo el cultivo de cannabis como vía para descontaminar los suelos de las granjas afectadas por la planta de acero, viene defendiendo el proyecto argumentando que las raíces de la planta del cannabis absorben una gran cantidad de compuestos tóxicos y son muy útiles para limpiar los suelos.

La utilidad del cannabis como descontaminante de suelos fue puesta a prueba en los 90 a raíz del desastre nuclear de Chernobyl.

La planta de acero Ilva, fundada en 1905, ha causado un gran impacto medioambiental en la zona de Taranto. Los niveles de contaminación llegaron a provocar que en 2008 el Gobierno se viera forzado a sacrificar un grupo de ovejas por los altos niveles de toxinas que habían ingerido.

Con Información  de Agencias
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