La legislación contempla su uso en pacientes con epilepsia refractaria, mientras que diversas entidades piden que se amplíe la lista de patologías

En 2017, el Congreso aprobó la ley 27.350, que autoriza el uso terapéutico y paliativo del cannabis. Se esperaba que fuera la solución en el tratamiento de distintos tipos de dolencias que sufren muchas personas, pero sigue siendo un problema el acceso a ello. ¿Cómo se aplica en nuestro país y por qué siguen reclamando muchos pacientes?

Una vez aprobada la ley, el Poder Ejecutivo estableció que solamente tienen acceso al aceite y demás productos terapéuticos quienes padezcan epilepsia refractaria. Solo en este caso y bajo prescripción médica, las personas pueden inscribirse en el Registro Nacional de Pacientes en Tratamiento con Cannabis (RECANN) y continuar el trámite a través de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). 

Desde hace tiempo, diversas organizaciones a nivel mundial luchan por la introducción del aceite de cannabis en la legislación de cada país. Mamá Cultiva es la ONG que estuvo detrás de la sanción de la ley.

Mamá Cultiva Argentina se formó en 2016 con el objetivo de darle marco legal a una actividad que veníamos haciendo, que es cultivar marihuana con distintos fines, todos relacionados con la salud”, explica Valeria Salech, presidenta de la organización. 

Para la ONG, es un problema que el acceso se limite únicamente a una patología. “La verdad es que hoy no hay ninguna legislación para comercializar, y eso es un problema porque lo que se encuentra es todo ilegal, no hay manera de acceder a una terapia con cannabis. Las personas no saben a ciencia cierta si lo que se les vende tiene cannabis”, lamenta. 

Además, señala Salech, “los precios son exorbitantes”, por ello agrega: “Es importante que cuanto antes tengamos un marco regulatorio para que se pueda comercializar, para que realmente haya investigación, para que las universidades públicas tomen como prioritario este tema que es tan importante para la población”. 

El médico neurólogo y endocannabinólogo en Alejandro Andersson (M.N. 65836) comenta en consonancia con Salech que la lista de patologías que se podría tratar a través del cannabis medicinal es cada vez es más amplia, e incluye “pacientes oncológicos, fibromialgia, neuropatía, neuralgia postherpética, autismo, esclerosis múltiple, trastornos del sueño, esquizofrenia, ansiedad, parkinson, enfermedad de tourette, distonías, coreas o el síndrome de piernas inquietas”.

“Tenemos que tener un claro diagnóstico para empezar. Allí podemos ver entonces cuál es el rol que puede jugar algún tipo de cannabis”, explica sobre el proceso. 

Un paso adelante en el deporte

El mundo del deporte también empieza a ver con buenos ojos el uso de aceite de cannabis para tratamiento de dolores de lesiones. La Agencia Mundial Antidopaje lo sacó de la lista de prohibiciones, y a partir de ahora el CBD –el compuesto cannabinoide no psicotrópico, que se usa con fines medicinales– no va a ser sancionado en el deporte si es que se usa como analgésico. 

“Mi experiencia con el aceite de CBD se dio a partir de una lesión en la rodilla. No me dejaba terminar los entrenamientos de manera normal, el dolor se iba incrementando y probé con una infiltración que me paró el dolor unas tres semanas y después volvió con mayor intensidad”, cuenta Leonardo Di Lorenzo, jugador de Temperley. “Ya la opción que me quedaba era seguir infiltrándome o parar, entonces decidí correr el riesgo de que me toque el control antidoping y me diera positivo”. 

Su experiencia con el aceite fue positiva, cuenta, ya que “a partir de ahí el dolor empezó a disminuir hasta que desapareció la lesión”. Para él, “sacar el CBD de la lista de dopaje es un primer paso importantísimo y ojalá que podamos empezar a reemplazar un montón de antiinflamatorios, relajantes y corticoides por el aceite, que es natural y no tiene casi contraindicaciones”.

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