La ciudad de Copenhague acaba de presentar un nuevo proyecto de ley a las autoridades centrales de Dinamarca para regular la libre comercialización de marihuana ante el creciente número de altercados entre bandas rivales que pretenden controlar el comercio local en el barrio de Christiania. Recientemente, el país escandinavo aprobó el uso de la marihuana con fines terapéuticos a partir de 2018.

Dinamarca es un país marcado por continuas controversias sobre el cannabis y su comercialización. Por un lado, en el distrito de Christiania, situado en el centro de Copenhague, se vendía y consumía marihuana con cierta permisividad por parte de las autoridades; mientras, en el resto del país, los usuarios se topaban con una ley restrictiva y las autoridades eran reacias a dar luz verde al cannabis con uso terapéutico. Un panorama que ha provocado una situación complicada para el país escandinavo, donde la mayoría de ciudadanos y autoridades locales abogan por la legalización recreativa en contra de un Gobierno federal que le pone freno.

Ahora es el Ayuntamiento de Copenhague quien ha presentado un proyecto de ley a las autoridades centrales en pro de la legalización. Es la cuarta vez que esta administración local pone sobre la mesa su propuesta tras la constante negativa del Ejecutivo danés. En esta ocasión, el equipo de gobierno de Copenhague, encabezado por el alcalde Frank Jensen, ha argumentado su insistencia en el intento de acabar con los altercados ocasionados por la rivalidad de las bandas que quieren hacerse con el control del mercado local de cannabis.

La coalición de la izquierdista Alianza Rojo-Verde y la Alianza Liberal (LA), de tendencia libertaria, creen que la legalización evitará este tipo de sucesos que se han visto intensificados en los últimos meses y ocasionan una gran inseguridad entre los residentes de Copenhague.

Asimismo, se acabarían con situaciones como la ocurrida a finales de agosto de 2016, cuando un conocido traficante de droga protagonizó un tiroteo junto con la policía cuando iba a ser arrestado. El altercado acabó con su muerte y dos agentes y un civil heridos en el distrito de Christiania.

Christiania, una “ciudad” libre que podría dejar de serlo 

El barrio de Christiania, a pocos metros del centro de Copenhague, es uno de los lugares más conocidos del mundo por los amantes de la marihuana. Fundado en 1971 y famoso por su condición de ciudad libre, la comercialización de cannabis en su calle principal, conocida como Pusher Street, era cotidiana. Sin embargo, los últimos sucesos en el célebre barrio han provocado que los casi 1000 habitantes de Christiania, reunidos en asamblea, hayan querido poner fin a la centralización de la venta en el distrito. Risenga Manghezi, portavoz de la comuna, condenó los sucesos y, aunque resaltó que Christiania sigue apoyando la legalización de la planta, expresó que el barrio no podía concentrar todo el comercio de hierba del país. 

Sus palabras guardaban una gran preocupación por el futuro de Christiania, creado tras la ocupación de unos barracones del Ejército y gestionado a día de hoy entre los propios christianitas con un modelo de autogobierno basado en la colectividad y la cooperación de sus habitantes. En sus comienzos, el comercio en los puestos al aire libre de Christiania gozó de una cierta permisividad por parte de los autoridades; sin embargo, con el tiempo, los lugareños decidieron erradicar la venta de drogas duras para evitar conflictos y preservar el espíritu del barrio. 

Tras esta oleada de sucesos, los christianitas vuelven a poner a debate la comercialización del cannabis. «Podemos eliminar los puestos de venta, pero no podemos garantizar que no vuelvan. Necesitamos la ayuda de toda Dinamarca. Si usted apoya Christiania, deje de comprar la marihuana aquí», apuntan en un comunicado publicado tras los recientes incidentes. El problema al que se enfrentan los vecinos es la incipiente presencia de grupos organizados en lucha por el control del comercio local de cannabis. Una cuestión que inquieta a sus habitantes, dispuestos a sacrificar el libre acceso a la marihuana para preservar la esencia del barrio.

Ante esta cuestión, el Gobierno danés se ha limitado a endurecer los controles policiales en la zona. Esto ha provocado un mayor malestar entre la comunidad y el resto de ciudadanos daneses, quienes creen, en su mayoría, que la erradicación del problema pasa por la legalización del cannabis. Son varias las voces que anuncian que las políticas restrictivas no acabarán con la criminalidad en la zona, sino que pueden provocar el efecto contrario, a la vez que acaben con un lugar tan singular como Christiania, que recibe al año medio millón de visitantes.

La salud, una prioridad para las autoridades danesas

En materia de salud, a las autoridades danesas no les ha quedado otra alternativa que escuchar a los ciudadanos que reclaman la utilización del cannabis con fines terapéuticos. Hace un año el Gobierno del país anunció su uso a partir de 2018. Así, los médicos daneses podrán recetar marihuana a aquellos pacientes que padezcan problemas graves de salud. Esto permitirá que enfermos que sufren los efectos de la quimioterapia, esclerosis múltiple, dolor crónico o daños en la médula espinal puedan conseguir cannabis en condiciones legales, bajo control médico. “El proyecto piloto, que empezará el 1 de enero de 2018, permitirá que algunos pacientes que, en la actualidad, se automedican sean tratados de manera legal con marihuana dentro del sistema de salud”, explica el comunicado de prensa del Ministerio de Sanidad de Dinamarca.  

Esta nueva medida se enmarca dentro de un proyecto piloto con un periodo de prueba de cuatro años. A finales de 2022 se evaluarán los resultados y se decidirá si se instaura definitivamente, según indicó la ministra de Sanidad, Sophie Løhde. “Lo esencial para mí, como ministra de Sanidad, es la seguridad de los pacientes”, ha señalado Løhde. La nueva ley responde a una demanda de la sociedad danesa, que en un 88 % apoya la legalización de la marihuana con fines terapéuticos

Sin embargo, aún quedan muchas trabas que superar para dar luz verde definitivamente al cannabis. En la actualidad, en Dinamarca, la posesión de drogas, la categoría en la que se engloba la marihuana, se considera delito y puede castigarse con un máximo de dos años de prisión; aunque legalmente el cannabis se encuentran bajo ese marco, poseer marihuana y en cantidades pequeñas no se castiga con la misma dureza que las drogas duras.

Habrá que esperar para ver qué camino toman las autoridades danesas con la propuesta de Copenhague: Si deciden desestimarla al igual que en las anteriores ocasiones o si, por el contrario y movidos por la creciente demanda social, comienzan a tramitar una legalización que apoya la mayoría de la ciudadanía.

Fuente Dinafem.org