bigbudacheese

En el panorama cannábico del Reino Unido, la Cheese se ha convertido en una de esas especies especiales y difíciles de conseguir, cuyo nombre es sinónimo de buena hierba. Su sabor de la vieja escuela y sus efectos sublimes son sobresalientes.

 
Cheese fue clonada solamente en el Reino Unido, con lo que se preservó como un fenómeno exclusivo de la región. Basada en las características de su sabor y de su colocón, se piensa que se originó como combinación de los linajes de Skunk y Northern Lights del 1980. Los clones de Cheese pasaron entonces por las manos de numerosos cultivadores, y a medida que iban circulando, varios de ellos intentaron capturar de nuevo su genética en forma de semilla.

Big Buddha ha cruzado la Cheese con una planta macho afgana. Después volvió a cruzarla con la Cheese de nuevo, durante dos años. Big Buddha Cheese es una índica con una floración extremadamente rápida y con los suficientes rasgos de sativa para conseguir una autentica y clásica fumada.

La planta muestra más de un fenotipo en su patrón de crecimiento, pero todos con la característica que hace a la Cheese única – ese aroma especial, húmedo y malsano, parecido al incienso, su distintivo y suave gusto, además de su colocón fácil y meloso que crea una sensación de calma absoluta.

Big Buddha Cheese se adapta bien tanto en interior como en exterior. Las plantas estarán listas en 7-9 semanas en cultivos hidropónicos y podrían tardar una semana más cuando crecen de forma orgánica sobre tierra o fibra de coco. Aunque se puede desarrollar bajo sistemas sea of green (SOG), Big Buddha Cheese resulta mucho mejor como planta multiramificada, a medida que el espacio internodal se estira durante el ciclo de floración para producir magníficos, elegantes y esbeltos cogollos. Durante las últimas semanas podremos observar la producción de resina brillante y el ensanche de sus cálices, a medida que se va acercando a su madurez final.

En exterior, Big Buddha Cheese acaba su ciclo en cualquier país de Europa, antes de que la primera escarcha se haga notar, sin embargo, la producción depende de que sea el clima apropiado. En cuanto a la fragancia, ¡estás avisado! Big Buddha Cheese empieza a emanar un hedor por encima de otros aromas tan pronto como aparece el séptimo nodo, por lo cual Big Buddha recomienda tomar todas las precauciones tanto en interior como en exterior. El sabor es donde esta variedad resplandece. Con el secado y curado apropiado, tiene un gusto malsano que recuerda como solía saber la buena hierba –un poco picante, dulce y parecida a la kush. El subidón es considerable. Se puede consumir a diario prácticamente sin riesgo de una tolerancia inducida o de un cambio en la calidad del colocón, lo cual la hace adecuada para el uso medicinal y recreativo.