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“Aunque el THC tiene aplicaciones tanto a nivel recreacional como en el campo medicinal, el cannabis es mucho más amplio”

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Algo está pasando en el sector cannábico, lo que parecía una industria eternamente amenazada por un marco de ilegalidad está saliendo a la luz con una nueva ola reguladora a la que cada vez son más los países y Estados que se suman. Un movimiento que impulsa nuevos modelos en los que la marihuana ha pasado de ser una droga ilegal a un producto terapéutico e incluso recreacional. Aires de cambio que traen consigo un nuevo paradigma de consumo y que prometen modificar para siempre la industria. Renovarse o morir, las empresas del sector deben adaptarse a estos cambios. Sin embargo este nuevo modelo que se aleja de las políticas prohibicionistas puede resultar algo complejo, son muchos frentes los que hay que atacar y no siempre resulta sencillo tener una visión de conjunto, el cannabis para uso terapéutico, nuevas variedades ricas en CBD, cannabinoides, terpenos…¿Qué está pasando en el mundo cannábico? Para despejar todas las dudas hemos querido entrevistar al Profesor OG, el principal breeder de Dinafem y un experto en la materia, que nos explica los entresijos de esta nueva realidad.

Por Profesor OG – Breeder de Dinafem

¿Cuál es el estado actual del uso terapéutico del cannabis en el mundo?

El cannabis tiene un potencial terapéutico importante que por motivos legales no ha sido completamente desarrollado e investigado. Desde 1980, gracias a Raphael Mechoulam, sabemos que el cannabis tiene un potencial antiepiléptico muy poderoso con efectos secundarios mínimos si lo comparamos con otro tipo de medicaciones que se han estado utilizando para tratar esta enfermedad. Sin embargo, ese desarrollo del potencial terapéutico no se ha dado.

En los últimos años, se ha producido un efecto bola de nieve en el que la información y el uso de el cannabis terapéutico han ido cogiendo cada vez más fuerza. Ha habido iniciativas muy concretas en algunos lugares como por ejemplo la ley sobre la marihuana medicinal que se aprobó en California en el año 1996 o el caso de Bedrocan en Holanda. Posteriormente este fenómeno se ha ido extendiendo a otros países, Israel es un buen ejemplo, dónde ha habido un desarrollo muy rápido y profesional del cannabis medicinal orientado a satisfacer la necesidad interna del país. Esa información, en un momento dado, llegó a los medios de masas y desde entonces ya no se considera que sea algo moralmente reprobable o legalmente complicado.

Italia, por ejemplo, a pesar de tener una legislación respecto al cannabis recreacional bastante estricta, ha tenido un desarrollo muy rápido y pragmático del cannabis medicinal, en parte gracias a que dispone de una infraestructura propia que permite llevar a cabo ese desarrollo, hablamos del laboratorio militar.

En ese sentido, Italia se ha sumado a multitud de países que han legalizado la marihuana a nivel medicinal. Buen ejemplo de ello es Canadá, el primer país del G8 que lo ha legalizado a nivel federal, a diferencia de Estados Unidos donde solo se ha legalizado en algunos Estados. Alemania se está sumando también, Urugay, Holanda, Israel y Colombia. Básicamente podemos hablar ya de una ola internacional de creación de marcos legales que permiten el desarrollo de la marihuana terapéutica.

¿Crees que la situación tiene visos de cambiar?

El mundo de la medicina tradicional está aceptando el potencial de la marihuana terapéutica. Es debido a ello que su uso está cada vez más extendido y por supuesto bajo control médico. En ello ha tenido una gran influencia un documental que se emitió en la CNN sobre el caso de una niña estadounidense enferma de epilepsia refractaria que dio a conocer al mundo ese gran potencial de la marihuana rica en CBD. En resumen creemos que se está rompiendo un paradigma y esto significa un gran beneficio para el ámbito sanitario.

¿Cómo se sitúan los bancos de semillas ante el nuevo escenario?

Los bancos de semillas nacieron bajo marco de ilegalidad, en un entorno de redes ilícitas que ha marcado la composición genética de la marihuana: en un contexto de ilegalidad, la producción de cannabis tiene un riesgo añadido que hace que, como todo los productos ilegales, el precio en el mercado negro se encarezca.

Como resultado de este encarecimiento, los usuarios y los breeders han buscado una mayor potencia en el producto final. Es decir, todos los actores involucrados en el proceso comercial de la marihuana hasta ahora, consciente o inconscientemente han buscado aumentar los niveles de THC de las genéticas cannábicas para satisfacer un mercado que pedía alta potencia y productividad. Siempre, insisto, derivado de este contexto de ilegalidad.

Llegó un momento en el cual el conocimiento sobre otros cannabinoides como por ejemplo el CBD ha hecho que surja una conciencia sobre el hecho de que, aunque el cannabis con altos niveles de THC tiene aplicaciones tanto a nivel recreacional como en el campo medicinal, el cannabis es mucho más amplio.

Es justamente esto lo que las empresas del sector estamos descubriendo en los últimos años, hay otros cannabinoides con efectos terapéuticos importantes y si bien en origen se ha priorizado el THC, las nuevas necesidades terapéuticas determinan el nuevo tipo de genéticas de marihuana.

¿El futuro de la industria terapéutica y el del uso recreativo van a ir de la mano?

Las necesidades terapéuticas coinciden con la visión que tenemos para el cannabis en un mercado mainstream legal. Por poner un ejemplo, el cannabis de THC puro sería equiparable a licores destilados de alta graduación alcohólica. La mayoría de las personas que consumimos alcohol preferimos una cerveza ligera o una copa de vino que un alcohol destilado de 60º.

De alguna manera, el paradigma del cannabis de THC puro se está rompiendo por dos frentes, por un lado por la demanda del sector medicinal que requiere cannabis con otro tipo de cannabinoides, pero también por los nuevos mercados recreacionales que están enmarcados en un nuevo contexto legal.

En un marco de legalidad ya no existe la necesidad de producir solamente marihuana de potencia muy alta y habrá muchos usuarios que van a preferir marihuana con un efecto más sostenible. En este sentido, las variedades ricas en CBD producen un efecto mucho más ligero con efectos secundarios más reducidos y por tanto mucho más adecuado a un contexto legal.

Por tanto, hay dos factores que convergen para que los bancos de semillas trabajemos en una nueva dirección: la creación de marihuana con valor terapéutico por un lado y un valor recreacional moderado, sostenible, medido y estandarizado, por el otro.

“Las necesidades terapéuticas coinciden con la visión que tenemos para la marihuana en un mercado mainstream legal”

¿Cómo se posiciona Dinafem ante este escenario?

En Dinafem nos hemos propuesto transformar las genéticas del cannabis de THC puro enriqueciéndolas con cannabidiol y otros cannabinoides en los cuales estamos trabajando. Queremos crear variedades que se adapten a los mercados legales.

Hay un gran nicho de mercado que no consume marihuana porque es demasiado fuerte. En un contexto en el que el mercado se sitúe dentro de un marco legal, crear la opción de consumir una marihuana rica en otros cannabinoides significa ofrecer al público un producto mucho más sano y sostenible.

Existen riesgos derivados del consumo de marihuana, por poner un ejemplo, el consumo de marihuana  durante la adolescencia, puede producir problemas de tipo psicológico y psiquiátrico. Entendemos que la creación de nuevas razas cannábicas enriquecidas con otros cannabinoides que no son THC es un objetivo para poner en valor la salud pública y reducir riesgos.

Ese mismo desarrollo orientado al mercado recreacional es válido también para el ámbito medicinal porque las necesidades del sector terapéutico son amplias: hay tratamientos que requieren THC puro, otros CBD puro y otros combinaciones de ambos cannabinoides e incluso de otros compuestos del cannabis.

“Queremos crear variedades que se adapten a los mercados legales”

Trabajar con usuarios terapéuticos no sólo implica lanzar al mercado variedades más suaves o ricas en otros cannabinoides sino que será necesario asumir otro tipo de controles y necesidades, ¿no? En Dinafem creemos firmemente que debemos trabajar para crear esas nuevas genéticas que van a reducir riesgos para el usuario recreacional, que van a permitir a muchos usuarios que lo desconocen utilizar la marihuana de una forma mucho más sostenible y que sobretodo van a permitir a usuarios terapéuticos disponer de una genética controlada que produzca la composición química concreta necesaria para el tratamiento de su enfermedad.

Para lograrlo, hace unos años que tomamos la decisión de crear un laboratorio propio donde disponemos del equipo necesario para realizar análisis de cromatografía de gas y así poder analizar cannabinoides y terpenoides. Ya no se trata de hacer un trabajo a ojo, estamos hablando de química cuantificable, verificable y empírica. Creemos que ese es el futuro de los bancos de semillas.

Aún existe mucha parte del mercado recreacional que considera que el CBD es solamente para uso terapéutico. ¿Crees que esta situación acabará cambiando? Dinafem se ha volcado en la creación de nuevas genéticas ricas en CBD, nuestro objetivo es sustituir el paradigma del THC puro en el mercado recreacional y convertirlo en un paradigma donde el CBD esté tan presente como lo ha estado hasta ahora el tetrahidrocannabinol.

Hemos creado y lanzado al mercado ya muchas variedades enriquecidas con CBD, estamos desarrollando más y el objetivo principal es ofertar a los usuarios recreacionales variedades ricas en CBD que les resulten tan atractivas como las otras.

Como el producto sin información no sirve de nada, queremos educar a los usuarios recreacionales y explicar por qué el consumo de variedades ricas en CBD conlleva menos riesgos, por qué producen un efecto más sostenible y con menos efectos secundarios. Si hacemos un símil, sería como pasar de consumir whisky a consumir cerveza. Uno de nuestros objetivos, por tanto, es tratar de transformar el mercado recreacional.

El otro objetivo es producir variedades pensadas para el uso medicinal, genéticas de CBD puro. Gracias a este trabajo hemos establecido alianzas con empresas del sector cannábico de diferentes países que están autorizadas por sus respectivos gobiernos y que pueden utilizar nuestras semillas bajo contratos y de manera totalmente regulada por la ley.

“Queremos educar a los usuarios recreacionales y explicar por qué el consumo de variedades ricas en CBD conlleva menos riesgos”

¿Qué pronóstico haces de cara al futuro?

Si bien las aplicaciones medicinales de la marihuana se conocen desde la antigüedad, fue en el siglo XIX cuando llegaron a la farmacopea occidental. Posteriormente desaparecieron del mapa a causa de las políticas prohibicionistas. Años más tarde ha habido un resurgimiento, Raphael Mechoulam publicaba en 1980 un documento científico donde demostraba el efecto antiepiléptico de la marihuana.

En los últimos diez años ha habido un efecto “bola de nieve” donde el desarrollo y la investigación en este campo se han intensificado significativamente. El descubrimiento del sistema endocannabinoide fue un punto clave, y la perspectiva de futuro que percibimos es que cada vez se están utilizando más recursos para investigar el potencial terapéutico de la marihuana y se está entendiendo cada vez mejor en toda su complejidad la interacción entre los múltiples compuestos que hay en la planta.

Creemos que se está profundizando en ese ámbito y que, en los próximos años, se irá descifrando toda esa complejidad. La consecuencia de todo este proceso creemos que será el surgimiento de formulaciones cada vez más específicas para los diferentes tipos de enfermedades.

Desde el punto de vista de los bancos de semillas, este proceso comporta que nuestro trabajo sea cada vez más específico. Hay que crear genéticas que estén hechas a medida para el tratamiento de las diferentes enfermedades.

También mencionar que aparte del uso medicinal en humanos, cada vez hay más investigaciones y aplicaciones orientadas a los animales (perros, vacas, caballos, etc). De este modo, parece que estas aplicaciones del sistema endocannabinoide también beneficiarán al sector veterinario y de producción ganadera.

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