El verano ya está a pleno ritmo y eso significa que los cultivadores de exterior pueden dar a sus semillas o esquejes la libertad de crecer y florecer al aire libre. El cultivo de una planta en exterior es considerado para muchos como una maravillosa experiencia, ya que es más fácil y más barato que el cultivo de interior. De todas formas hay ciertas condiciones para las diferentes formas de cultivar. El cultivo de marihuana tuvo su origen en el exterior mientras el cultivo de interior ha aumentado ligeramente los últimos años. Ha calado hondo y el resultado es grandes cosechas en sótanos, buhardillas, habitaciones e incluso almacenes y armarios. Pero también los cultivadores de exterior pueden obtener buenos resultados. Un lugar bonito al sol y una variedad de marihuana adecuada contribuyen al éxito.

Si al final del año quieres conservar una yerba fumable de buena calidad debes, como cultivador de exterior, procurar una buena preparación. La adquisición de semillas de calidad es realmente una necesidad. Viene bien saber que no todas las variedades de cáñamo son idóneas para cultivar en exterior. No tendremos en cuenta las variedades de cáñamo industrial, porque solo sirven para la producción de ropa y cuerdas. Pero tampoco la marihuana que obtiene los mejores resultados en interior no da fácilmente el mismo resultado en exterior. A menudo dichas variedades florecen demasiado tarde (a finales de noviembre, por ejemplo), o son muy sensibles al moho para ser cultivadas en exterior. Por lo tanto busca variedades de floración temprana que sean apropiadas para exterior, eso engrandece a grandes saltos las posibilidades de obtener buenos resultados.

La zona de cultivo al exterior

Existen diferentes posibilidades para que puedas cultivar en el exterior. Los lugares más comunes son, naturalmente, el jardín o el balcón. Algunos cultivadores cultivan marihuana simplemente detrás de la ventana o en un armario adaptado por uno mismo. Y todavía hay más posibilidades, hay cultivadores que buscan un lugar protegido en el bosque o las llevan a un campo de maíz. Ten en cuenta que con estos dos últimos métodos eres muy vulnerable al robo.

Otro inconveniente de un campo de maíz o por ejemplo un lugar en el bosque es que resulta un poco más incomodo cuidar bien las plantas. El lugar de cultivo suele estar en algún lugar apartado y por lo tanto lejos de tu casa. Controlar su desarrollo diariamente en estas zonas de cultivo no es fácil. Las damas dependen de sus propios medios y un calido y seco verano puede acarrear sorpresas desagradables.

Cualquier opción que elijas, hay siempre unas reglas básicas que debes tener en cuenta. Cuida de aquellos aspectos en los que tienes influencia como cultivador, debes aprovecharlos al máximo. Puede parecer extraño pero esto determina a menudo en gran parte el éxito al aire libre. Control sobre las cosas que se pueden controlar, de eso se trata en el cultivo de exterior. La naturaleza va a su aire, pero a la naturaleza la puedes (y por lo tanto también a tus plantas de marihuana al aire libre) echar una mano, por supuesto que sí. Tampoco hace buen tiempo todos los días del verano, pero si puedes asegurarte de que los días en los que el sol brilla, se aprovechan al máximo. Así que dales a las damas suficiente agua y asegúrate de que disponen de una tierra fértil. Mediante la comprensión de lo que la planta necesita y lo que le gusta puedes conseguir que se sienta muy a gusto. Si el clima (durante el verano) acompaña un poco podrás fumar en el otoño la más sabrosa yerba de exterior que tu mismo habrás cultivado.

Verano

Durante los meses de verano las plantas de marihuana pueden desarrollarse a un ritmo frenético. Debido al Sol y al agradable clima las plantas de marihuana se establecerán y comenzarán a prosperar rápidamente. Ten en cuenta que la marihuana es una de las plantas que mas rápido crece del mundo. Si disponen de las condiciones necesarias algunas variedades de sativa pueden alcanzar fácilmente de dos a cuatro metros de altura. Aunque dichas plantas son naturalmente bonitas de ver es una desventaja por su atractivo. Aumentan las posibilidades de robo. Aun así podemos mantener las plantas dentro de unos límites, por ejemplo, cortándolas temporalmente el tope para ayudarlas a mantener una altura más razonable. De esta forma eliminamos la parte más alta por lo que la planta de marihuana se verá forzada a crecer a lo ancho. De esta forma las plantas serán más bajas pero bellas y compactas por lo que son menos sensibles a las rachas de viento. Las posibilidades de daños después de una tormenta son mucho menores.

Agua

Una planta de marihuana necesita entre otras cosas agua y alimento para poder desarrollarse. El agua y los nutrientes son absorbidos en su mayor parte por las raíces. El sistema radicular es el centro logístico de la planta. Aquí se dividen y clasifican los paquetes de agua y nutrientes que ascienden por la planta. Cuanto mayor es el sistema radicular más eficiente resulta su trabajo. La red de distribución usada para transportar los paquetes está compuesta de canales leñosos. Estas son las llamadas autopistas de la planta. Las carreteras discurren a través de las raíces, el tallo y las hojas, y en una fase posterior por las flores. El centro logístico de la planta (la raíz) necesita de un lugar donde pueda establecerse. A este lugar lo llamamos medio de cultivo. Este medio, también conocido como sustrato, es el lugar donde se desarrollan las raíces. Puede ser la tierra del jardín pero también sustrato prefertilizado, turba, fibra de coco, lana de roca, etc. Cualquiera que sea el medio que elijas asegúrate de que esta bien aireado. A las raíces les gusta mucho el oxígeno y se desarrollan mucho mejor en una tierra bien aireada. Y un sistema radicular sano a menudo resulta en una planta sana y finalmente en una bonita cosecha.

Riego

A los cultivadores de exterior principiantes, a menudo les resulta difícil estimar la cantidad de agua que tienen que dar a sus queridas plantas. Un buen método es que como cultivador tienes que asegurarte de que el exceso de agua drena con facilidad. De esta forma el exceso de agua apenas puede causar daños, tiene que eliminarse con facilidad. En el suelo del jardín el exceso de agua no será, por lo general, tan problemático, aunque debes procurar que el terreno no se convierta en un lodazal lo que haría que las raíces pudieran ahogarse (debido a que no reciben oxigeno). Si llegas a ese extremo en tu cultivo la cosecha de exterior probablemente ya esté perdida. Si por accidente echas demasiada agua haz unos cuantos agujeros en el suelo con un palo. Esto ayuda al terreno a secarse mas rápidamente y a fomentar la cantidad de oxígeno disponible por lo que con un poco de suerte la planta podría recuperarse.

Si no cultivas directamente en el suelo sino, por ejemplo, en macetas, asegúrate de que tienen los agujeros de drenaje necesarios. Con la ayuda de un taladro puedes hacer fácilmente la mayor cantidad de agujeros posibles en el fondo de la maceta. El drenaje y la cantidad de oxígeno disponible para las raíces aumentan considerablemente. Es recomendable poner la maceta sobre dos piedras (los ladrillos son ideales) a través de las cuales el agua pueda drenar libremente. El truco reside realmente en regar de tal forma que salga solamente un poco de agua por los agujeros de drenaje. De esta forma el agua no arrastrará todos los nutrientes dejándolos a disposición de la planta, ¡las plantas te lo agradecerán!

Alimentación

Además de agua las plantas necesitan nutrientes. El alimento puede ser absorbido por las raíces del suelo o del sustrato fertilizado de la maceta. Por lo general, los sustratos de venta en growshops suelen estar bien aireados, Si quieres mejorar la aireación puedes añadir algo de perlita o algún otro producto que mejore las condiciones del sustrato, materiales que no contienen nutrientes pero tienen una gran porosidad donde retener aire. Si vas a cultivar en suelo te aconsejo cavar primero un gran hoyo de 60 a 120 litros de volumen (dependiendo del tipo de planta que vayas a cultivar) y rellenarlo de la mezcla de sustrato. Este método de cultivo funciona realmente bien.

Otra forma de proporcionar nutrientes extra es añadir fertilizantes líquidos mezclados con el agua. Usa aquellos fertilizantes y/o estimulantes especialmente preparados para el cultivo de marihuana. Guíate por las recomendaciones referentes a las dosis y usa un vaso medidor o una jeringuilla para poder medir con precisión la cantidad de fertilizante líquido. Añadir fertilizantes líquidos al agua no excluye los otros métodos de fertilización (por ejemplo añadir humus de lombriz y harina de huesos al sustrato). Es más, si haces una combinación de ambos métodos, los resultados son a menudo superiores. Una planta de marihuana bien alimentada es verde oscura y tienen un número considerable de dedos en la hojas. Cuantos más dedos tiene una hoja mejores condiciones tiene la planta (teniendo en cuenta de que usamos plantas femeninas que más tarde producirán los ramos de flores). Cuando las puntas de las hojas se vuelven marrón oscuro estás sobrefertilizando. Entonces tienes que regar solo con agua. Nunca escatimes el tiempo que dedicas al jardín ni los productos que mas tarde te ayudarán a poder obtener una buena cosecha. De estos extras obtendrás a menudo mas de lo normal. Por eso la calidad de la marihuana de exterior es a menudo remarcablemente mejor y más sabrosa, y eso es lo que lo que nos importa realmente.

Luz

Mientras que el cultivador de interior debe invertir en lámparas y pagar facturas de electricidad, los cultivadores de exterior tienen luz del sol gratis. El sol es la fuente de energía para la planta. Los rayos del sol contienen paquetes de energía que la planta usa para poder crecer. Pon siempre las plantas en un lugar donde reciban mucha luz. Los balcones y jardines orientados al sol producen plantas llenas de vitalidad y las plantas grandes producen a menudo topes grandes y compactos. La planta de marihuana es una planta que puede resistir bastante bien el viento. Incluso algunas variedades de cáñamo son usadas como cortavientos. De todas formas te recomiendo proteger las plantas del viento, sobre todo al final de su ciclo, el período de floración. Los vientos del otoño pueden llegar a ser muy fuertes. Los topes de los tallos y las ramas pueden romperse como cerillas con las fuertes tormentas del otoño antes de ser cosechados. Si eso ocurre, estarás naturalmente muy cabreado después de haber estado todo el verano haciéndolo lo mejor posible.

Antes y después de la cosecha

Si has alimentado las plantas correctamente, puede ocurrir que las plantas tengan sabor a fertilizante. Si quieres conservar una yerba suave como la mantequilla te recomiendo regar el medio de las raíces (el sustrato que uses) con abundante agua. Así expulsas todos los nutrientes. La planta usará los nutrientes almacenados en raíces y hojas para continuar viviendo. Entonces las hojas se tornaran lentamente verde claro y mas tarde amarillas. Eso no es problema, es más, debido a este “stress” se producen mas pelillos por lo que la calidad de la yerba sólo puede mejorar.

Prepara la cosecha con anticipación. Busca un rincón seco donde las plantas puedan secarse decentemente. Para que no se forme moho en los topes. El secado de plantas puede ocupar mucho espacio y mucho tiempo. Cuatro plantas grandes ocupan fácilmente toda una habitación durante el secado. Las plantas de marihuana huelen muy fuerte. Cuando las plantas se están secando, pueden perfumar la casa entera, el cobertizo o donde seques la yerba con un intenso olor. Esto puede molestar a tus vecinos. Los cultivadores de marihuana son gente tranquila y relajada, que no quieren causar molestias a nadie. Así que instala en el cuarto de secado un filtro antiolores o un extractor con un filtro de carbón activado, de venta en tu growshop.