Bioconstrucción de cáñamo en la Reserva Sioux de Pine Ridge

Por David Hurtado – Cáñamo Solidario

Como ya sabéis de capítulos anteriores, Alex es un icono en Estados Unidos entre la comunidad activista del cannabis, no sólo por haberse atrevido a cultivar el cáñamo en la reserva de Pine Ridge, sino porque es un defensor activo de los derechos humanos. Él se ha preocupado por difundir un mensaje pacífico sobre la necesidad de que todos seamos líderes en la salvación de la ecología planetaria, aplicando en nuestras vidas todas las alternativas no contaminantes. Un ejemplo de ellas es la bioconstrucción, y como no podía ser de otro modo, con argamasa ligera de cáñamo y cal. Alex perdió su vivienda por un incendio en diciembre del año 2007, y aprovechó esta desgraciada situación para sacarle un lado positivo. A pesar de años de esfuerzos infructuosos en el cultivo del cáñamo industrial, por culpa del gobierno federal y la DEA, Alex ha podido quitarse una espina al lograr hacer viable una edificación con cáñamo dentro de la reserva. Gracias al apoyo de Hemphasis y de los activistas, este pequeño sueño ha sido una realidad.

El cáñamo que crece silvestre es insuficiente, y el que el ha cultivado no ha podido cosecharlo por culpa de una injusta sentencia judicial; por eso no quedó más remedio que recurrir a traerlo de fuera. En la reserva de Pine Ridge ya existía un programa de construcción de viviendas, dada la gran necesidad que existe de ellas, por las duras condiciones que impone el clima invernal, con severas nevadas y muchos grados bajo cero. Por eso la iniciativa fue acogida con entusiasmo, ya que podría articularse con este programa. Con la decisión de hacer un modelo de cáñamo, Alex no solo mostró al resto de los miembros de la reserva las buenas condiciones de aislamiento que este material produce en muros, con la mezcla de cañamiza y cal, sino para que además todos pudieron ver lo fácil que puede ser.

Alex y Debra habían utilizaron materiales comunitarios para edificar una vivienda provisional, de manera que el Centro Comunitario requería nuevos esfuerzos para ser refundado, de manera que, dada la lucha de Alex, el cáñamo era una elección perfecta para mejorarlo. Este centro comunitario, construido unos años antes, es precisamente un espacio divulgativo de alternativas, que gracias al apoyo de empresarios concienciados con la causa india como Matt Rankins, posee suministro de energía eléctrica solar y de viento. En mayo de 2008 el grupo de voluntarios de Hemphasis comienza la reforma retirando el revestimiento de madera de la construcción, de unos 26 x 12 metros y 2,5 de alto. Una vez abiertos los muros, el siguiente paso fue fijar malla metálica desde el exterior, entre las vigas verticales de madera, para después colocar paneles de aglomerado de madera provisionales también desde el exterior. Estas planchas tienen como misión contener la mezcla de Hemcrete aislante que será apelmazada desde dentro, evitando así que la malla se curve. Además, esta malla después facilitará una superficie segura para que el estuco o acabado final del muro exterior se sujete con firmeza, y donde sea necesaria una ventana se hacen cortes en las planchas.

Como ya es sabido, la mezcla posee una textura esponjosa, fruto de la mezcla de las “hurds” o virutas de madera de cáñamo con la cal hidráulica, y la malla también ayuda a que la mezcla tenga algo de apoyo en vertical mientras está húmeda, ya que es algo delicada. Es un mortero ligero, muy adaptable a las formas que se quieran construir con él.

Gracias a la empresa “América Limetec”, el suministro de material Tradical para esta construcción estuvo garantizado. El 90% de la mezcla es cañamiza, y el resto es cal, que actúa como aglutinante gracias a la cantidad adecuada de agua. Precisamente para el mezclado se utilizó una hormigonera de eje horizontal, de algo más de medio metro cúbico, una hormigonera convencional.

Después de extraer la mezcla, ya preparada, todavía se utilizaron los apisonadores de madera para mezclar y homogeneizar el mortero recién vertido, antes de llevarlo en carretillas al interior del centro comunitario para su colocación en el encofrado.

Una vez que se tuvo la mezcla preparada, se fue vertiendo desde el interior en el hueco dejado entre las dos placas de aglomerado. Y es que obviamente fue necesario colocar una segunda capa de planchas por dentro, dejando un espacio de unos 38 cm, que es el grosor final de este muro de cáñamo. Cuando ya se estaba llegando al final de la pared por la parte de arriba, el trabajo resultó un tanto más engorroso, y el equipo optó por improvisar creando unos andamios sencillos utilizando sacos de Tradical llenos sin usar y tablas, a fin de lograr la altura exacta para acabar de rellenar la pared.

Durante todo el proceso de apelmazado se usaron las herramientas de madera sencillas que sirven para compactar la mezcla, una especie de T fabricada con madera de unos 8 cm de ancha que todos iban utilizando, mientras capa a capa otros ayudantes van aportando el material.

Los paneles de aglomerado de la parte más baja del interior se desatornillan y se suben unos centímetros más arriba cuando la mezcla ha secado al menos una hora, de manera que la pared se levanta capa a capa.

De este modo se ahorra material de trabajo y se acelera el secado del material recién puesto, al dejarlo al aire. Es muy importante no aplicar demasiada presión al apelmazar las capas superiores, ya que si es excesiva podría poner en peligro el tramo ya fijado. No obstante, la mezcla queda compacta, aunque la fuerza no sea muy alta, porque la humedad y el tamaño homogéneo de las partículas permiten que queden muy unidas unas a otras, dejando unos macroporos de aire que también sirven de aislante.

Cuando se retiran todas las planchas, pueden distinguirse perfectamente, incluso en seco, las franjas del material divididas por la zona en que se conectó una capa con la siguiente. Posteriormente se cubre con mortero de estuco más fino, o incluso hay a quien le gusta dejarlo al descubierto, ya que le agrada este aspecto tan rústico.

Se utilizó cal hidráulica para cargar tanto el interior como el exterior. Y en ambos casos se utilizaron dos capas. La cal hidráulica en el exterior es lo ideal, ya que, cuando se moja, sus poros se cierran, impidiendo que la pared sea permeable a ningún tipo de humedad.

Se suele dejar una semana de margen de tiempo después de retirar las planchas, para que la pared logre deshidratarse y estar preparada para el estuco. De otro modo, las irregularidades que pretendemos eliminar podrían trasladarse al mortero superficial, ya que la pared aún puede modificar su volumen, echando a perder el trabajo del estuco, más fino.

Este –grosso modo– fue el procedimiento de trabajo seguido para construir las paredes de cáñamo del Centro Comunitario. Alex disfrutó mucho el trabajo en común y demostró, emocionado, un sincero agradecimiento por la entrega tan entusiasta de los activistas.

Su máxima ilusión habría sido realizar una construcción más grande, es decir, su propia casa de cáñamo, pero el coste, como dijimos, habría sido excesivo, ya que incluso con el apoyo de Limetec, la cantidad de cañamiza necesaria para una vivienda de esas dimensiones habría resultado enorme.

Muchos miembros de la comunidad pasaban por la obra gastando bromas, algo muy natural entre los Sioux Oglala. Bromas aparte, todos quedaron admirados por la calidad que ofrece el material del cáñamo, de aspecto muy natural y sencillo.

Alex siempre quiso cultivar tanto cáñamo como el que fuera necesario para que todos los miembros de la reserva pudieran disfrutar del legítimo derecho a una casa cálida gracias a este material aislante. Esta es sin duda, una de las mejores, si no la mejor solución que existe para el pueblo Lakota Sioux, pero que el gobierno de los EEUU está bloqueando, algo que evidentemente es, desde un punto de vista ético, un crimen de lesa humanidad.

Cada invierno se vive un drama en Pine Ridge, porque muchas caravanas -que son la única vivienda que poseen muchos Sioux- son realmente frías y poco preparadas para soportar los intensos y bruscos descensos térmicos que experimenta esta región de Dakota del Sur.

La ausencia de bosques en la reserva, que prácticamente es un desierto, no facilita el suministro de madera, y además las caravanas no están adaptadas para colocar chimeneas dentro. La electricidad es demasiado cara para que puedan permitirse mantener calientes todo el invierno las poco aisladas viviendas móviles.

Los que más sufren los inviernos son los ancianos, a los que casi ya no quedan familiares vivos, y en muchas familias los niños. Cada año, numerosas personas sufren hipotermia, congelaciones parciales de algunos miembros e incluso muertes. Esta situación se repite año tras año, y es realmente indignante que no haya, por parte del gobierno, ninguna política que permita a los Sioux ejercer libremente sus derechos para protegerse de tales inclemencias.

Mientras escribo este mismo artículo en diciembre, la temperatura diurna media máxima en Pine Ridge es de 9ºC, lo que quiere decir que muchos días no sube de -5 ºC, y de noche lo normal son -13 o -15 ºC, alcanzándose mínimas incluso de -27 ºC. A esto hay que sumarle la presencia casi constante de viento, que hace que la sensación térmica sea aún menor. También sufren con cierta frecuencia tornados que han destruido numerosas viviendas. Haceos a la idea de lo duro que puede resultar para ellos, sin una calefacción de máxima eficiencia durante estas épocas invernales.

Se han formado varias asociaciones de apoyo que cada estación fría recogen alimentos y mantas, e incluso se ha creado un programa de instalación de calderas de gas para familias con muy pocos recursos. Por eso, este Centro Comunitario, con paredes de cáñamo y dotado de energía solar y eólica, es algo maravilloso y una oportunidad excepcional para que todos vean las posibilidades que ofrece el cáñamo como aislante en regiones de clima tan extremo como la reserva.

Unas viviendas familiares grandes construidas de cáñamo, con sistemas de calefacción de geo-termia o aero-termia, serían ideales para Pine Ridge, ya que, como expliqué en los capítulos centrados sólo en la bioconstrucción, el cáñamo posee una buena inercia térmica. El viento no podría robar el calor del interior, y además se forma un muro perfectamente impermeable al agua y al viento extremos, que a la vez permite respirar a la vivienda.

Esperemos que no pase mucho tiempo antes de que en EEUU el sentido común les haga entrar en razón, ya que Alex está liderando la mejor solución para todo el pueblo americano ante una posible era glaciar inminente que los glaciólogos rusos no tienen reparos en pronosticar. Sin embargo, les están atando de pies y manos, en lugar de dejar que expresen todo su potencial productivo y que su cultura nativa sirva de referencia para tiempos difíciles, sirviendo de guías sabios para todos.

El pueblo americano y el mundo entero necesitan el cáñamo y a los Sioux Dakota, guardianes del secreto de los guerreros Arco Iris, para la salvación del mundo; y a su vez los Lakota necesitan la compasión de los más duros dirigentes estadounidenses para liberarse de la opresión.

Ese es el mensaje y la esperanza del cáñamo en el siglo XXI y a partir del 2012.

El apocalipsis, según los mayas, significa “La caída de las mascaras” y la hipocresía que oculta las verdades. Solamente entre TOD@S podremos afrontar los retos que se avecinan para la totalidad de la especie humana. Tanto los ricos como los pobres estamos igual de indefensos ante un proceso climático catastrófico global de frío extremo, y el cáñamo podría ser la solución y el consenso que tanto necesitamos para unirnos y destruir el egoísmo y la ignorancia.

En palabras Lakota, os deseo que habitéis en la paz: Thi Wólakhota